Al perderte

Al perderte perdí mis emociones, mis sentimientos, mis ilusiones.
Al perderte me perdí a mí misma, o quizás, más bien, a mi parte favorita de mí.

He perdido las sensaciones de aquel entonces, y sólo las logro recuperar observando nuestras fotografías de algún tiempo atrás.
Quizás demasiado atrás para sentirlas todavía con tanta intensidad.
Y puede ser que esté más enamorada del recuerdo que de ti. No será la primera vez que me pase, pero al menos siento amor. Siento algo.

Al perderte comencé a perderme por dentro. Mi alma después de años luchando en busca de mi corazón, lo había encontrado. Pero antes de atarlo te marchaste y se le volvió a escapar entre las manos.
Una vez más andamos vacías, mirando con los ojos huecos hacia miradas demasiado rebosantes.
Seguimos buscando a nuestro amigo corazón, sin pausa noche y día.
Sabiendo que más tarde o más temprano aparecerá en cualquier esquina, como apareciste tú de casualidad trayéndolo de vuelta.
A ratos pensamos buscarte a ti. Quizás lo tengas guardado en tu casa o en alguno de los maravillosos lugares en los que nos sentimos. O quizás no.
Quizás sea el recuerdo el que nos traicione y nos haga querer poner culpable a esta desazón.

Seguiremos hacia adelante sin abandonar las esperanzas, deleitándonos con pequeños viajes por la memoria para recordar aquellos momentos en que mi corazón sí se encontraba en su lugar.

Porque, qué increíble es el poder de los recuerdos que únicamente con pensarlos son capaces de prenderte en llamas en el mismo lugar donde solamente queda hielo.

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